Capítulo 3: La revisión de tus lectores cero

Después de tres semanas de vacaciones toca la vuelta a la normalidad, al trabajo, a la rutina de deporte y a la escritura.  Como buena experta en desconexión, he logrado varias cosas este año: no pensar en el trabajo, no pensar en mis estudios y también, aunque con un poco más de esfuerzo, he intentado darme un descanso en cuanto a la escritura de mi nuevo libro. Esto no sé si será o no bueno, porque ahora tengo que volver a retomar la historia, pero quería no imponerme hacer las cosas que considero como “trabajo” en la semana de desconexión del trabajo.

Antes de irme de vacaciones si que logré terminar de revisar “Querida Sofía” y mandárselo a lo que yo he denominado mis lectoras cero, es decir a cuatro amigas que han leído bastantes libros de temática similar al mío, para que le dieran una primera lectura, me dijeran que les ha parecido la historia, si había fallos de estructura, argumentales y también de ortografía y gramática.

Es la primera vez que enseño algo de lo que escribo, así que me daba bastante vergüenza, pero bueno, era necesario que alguien ajeno a mi leyese el texto y viera todos los defectos que yo no he visto, que tengo que decir que han sido bastantes, como por ejemplo: personajes a los que les cambio el nombre, fechas que se me olvidan, alguna historia que no termina de cuadrar con la anterior, muchas palabras que faltan o sobran, etc.

La experiencia de momento (aún no ha terminado) está siendo bastante positiva, tres de mis chicas terminaron el libro nada más entregárselo, en cuestión de días, y a pesar de los fallos y errores, todas han concluido con que es una historia que engancha, que era lo que yo quería. Tenía claro que en un primer intento, no iba a escribir una historia profunda ni de grandes destellos ni matices literarios, pero sí quería que fuera coherente, fácil de leer y emocionante desde el punto de vista de que te haga sentir emociones: risa, pena, intriga… Y de momento, parece que se consigue.

Después, no todas aún, me han pasado un listado con todos los errores, los cuales he ido corrigiendo (eso y escribir el blog han sido mis deslices literarios en vacaciones) a la vez que repasaba trozos de la historia. Si algo sé de mi experiencia laboral y ahora también de ésta, es que si dos ojos ven cosas, ocho ven muchas más, así que cuando el resto terminen de pasarme las cosas que encuentren, introduciré los cambios respectivos, volveré a dar un repaso al formato y habrá terminado la fase de edición (aunque no sé si debería llamarla así) de “Querida Sofía”. Lo siguiente será probar suerte con el mundo editorial o de autopublicación…¡qué nervios!

Por lo general, a modo resumen, esta fase de la escritura del libro, ha sido la primera que me ha hecho sentir nervios, como cuando vas a un examen. Además ha sido una experiencia muy instructiva, en la que te das cuenta de que siempre habrá algún detalle que se te escapará, pero también ha sido una parte muy bonita, escuchar a gente que quieres hablar de algo que tú has escrito y verlas tan emocionadas como tú al escribirlo,  ha sido algo espectacular.

Y con todo eso me quedo.

Hasta el siguiente capítulo, Impares

Photo by Lacie Slezak on Unsplash

 

By Impar

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