Elige tu propia historia

¿Os acordáis de unos libros que se llaman “Elige tu propia aventura“? Yo tenía de niña-adolescente dos, El secreto de las pirámides y El castillo prohibido. Para los que sois muy jóvenes o no sabéis a qué me refiero os lo explico: se trata de una serie de libros juveniles en los que el lector iba eligiendo entre diferentes opciones para continuar con la historia. Por ejemplo, acababa una escena y tú tenías que elegir si tu protagonista iba por el camino oscuro y tenebroso hacia el castillo, o por el contrario decidía seguir el camino bonito que iba hacía el pueblo. Según las opciones que escogías tenías diferentes finales, no siempre felices por cierto. Eran unos libros que no destacaban por su genial literatura, pero que eran muy entretenidos y enganchaban, así que su objetivo lo cumplían más que de sobras. Yo me los leía varias veces para poder ver que pasaba en las diferentes opciones y cuantos finales había.

En la feria del libro vi estos libros en un stand de libros usados y a raíz de estos se me ha ocurrido que podríamos hacer entre todos los impares un experimento, escribir nuestra propia novela.

¿Cómo lo vamos a hacer? Voy a iniciar hoy una historia y os voy a dejar entre dos y tres opciones para que elijáis una característica del personaje importante, o cómo continua la historia, o algún elemento importante de la misma. Os dejaré dos semanas para que me digáis cuál es vuestra opción favorita y una vez cerradas las votaciones (tengo aún muy reciente Eurovisión) os pongo la continuación de la historia con la opción que halláis elegido de forma mayoritaria, mayoría simple (también tengo muy reciente la investidura catalana).

Así pues comenzamos nuestra historia que se va a llamar: 19 Preposiciones para gastar contigo

Capítulo 1

“A pesar de no haber parado de correr en toda la mañana, llego tarde otra vez y voy con la lengua fuera subiendo por el Paseo de la Estación. Si me llegan a decir que lo de emprender era tan cansado habría seguido con las oposiciones, pero no, eso no te lo cuentan, sólo la parte emocionante, la de que es hora de coger las riendas de tu vida, que con tu talento no te puede ir mal, que el futuro es de la gente que lo intenta. Pues mira sí, por intentarlo que no quede, pero espero que me quede algo de vida sólo para dormir o tener tiempo para mi.

Luego pienso lo que sería mi vida si tuviera una plaza en el ayuntamiento o en la Junta y sonrío, porque lo siento, pero toda la santa vida haciendo lo mismo, de lunes a viernes y encima oyendo las críticas y quejas del resto de humanos, tampoco me parece apetecible. Sigo mi trayecto pensando que en eso he tenido suerte, he cambiado varias veces de ocupación y al menos tengo excusa para quejarme yo de ellos, que les den. De pronto, justo al llegar a Casa Paco, algo llama mi atención, el camión de Desatranques Jaén pasa por mi lado y saco velozmente mi móvil mientras pienso algo ingenioso que poner junto a la foto con el camión en twitter. Si escribo algo divertido, tengo suerte y le molo lo suficiente al Comunity Manager desatrancador, lo mismo me hace retweet  y consigo promocionar algo la peluquería.

Lo tengo, tengo la frase, tengo al camión parado en un semáforo y la cámara del móvil enfocada, pero al girar y dar un paso atrás para salir yo también en la fotografía, lo que tengo también es una gran mierda bajo la suela de mi zapato. Y además bastante fresquita y reciente. Bueno, suerte al menos voy a tener, pero no hoy, porque mientras me limpio, intento adivinar el tamaño del animal en función de la proporción de sus excrementos y maldigo a todos los que tienen perro y no limpian sus mierdas cuando se cagan en la calle, el semáforo se ha puesto en verde y el camión ha seguido su camino.

Miro el reloj del móvil, si me doy prisa puedo parar cinco minutos a echar el Euromillón, que semejante mojón no es para dejarlo escapar. Y mientras pongo el piloto automático imagino todas las cosas que voy a hacer cuando me toque el bote de esta semana y lo que le voy a regalar a mis hermanos y a mis padres. Pienso en el coche que siempre he querido comprar y del que siempre digo que no merece la pena para así auto convencerme de que sería tirar el dinero, la comilona en Bagá que me iba a dar todos los viernes hasta aborrecer el menú degustación, y las tiendas pijas de Jaén en las que entrarían sólo para decir que su ropa me parece demasiado barata, sólo por todas las veces que me ha mirado mal la gente que trabajaba allí por llevar puesto un vaquero del Zara. Y entonces me iría justo allí, a Zara o a Massimo Dutti, no por capricho, sino porque ahora sería colega de Amancio Ortega y entre amigos nos hacemos favores.

Dios! Pero que bonito es soñar y olvidarte de la administración de lotería, del sitio al que ibas y plantarte de pronto en la Plaza Santa María sin saber muy bien qué haces allí. ¡Qué bonita es la catedral! Pero que empanamiento tengo yo, menos mal que el teléfono suena en el momento exacto para hacerme volver a la realidad y recordar que:

A) Llego tarde a recoger a los niños del colegio y me van a mirar con esa cara de: Otra vez??? Se supone que tú cuidas de nosotros…

B) Mi amante (bandido) me está esperando en su piso con una sorpresa

C) Esta tarde tengo que ir al médico con mi madre”

De vosotros depende cómo continuamos la historia. Espero vuestros comentarios.

Nos leemos Impares

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By Impar

6 Comments

  1. Carlos

    Hola Impar, sin duda, con el título de la obra….me decanto por la Opción B…..vivan los Bandidos!!!

    Saludos!

  2. Carlos

    Hola Impar, releyendo el relato un par de veces, y viendo el título de la obra….me decanto más por la opción B – Vivan las sorpresas!!

  3. Impar

    Muy bien!! Apuntado queda!!

  4. Yo misma

    Opción B siempre !!! Jeje

  5. M

    La B la B 😀

  6. Ana

    Pues yo creo que para continuar ese día …la opción c!!

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