Fragmento de Jimena y las cosas inevitables

Hola chicos,

hoy os dejo un fragmento de mi nuevo libro, «Jimena y las cosas inevitables». No es mi opinión, ni lo que pienso yo, es lo que piensa Jimena.

“Las cosas que si son evitables”

No podemos evitar nacer hombre o nacer mujer, así como tampoco elegimos la familia en la que nos toca crecer.

El resto de cosas de tu vida, si tienes suerte y naces hombre las puedes evitar. Nosotras no.

No podemos evitar sentirnos indefensas en la calle por la noche, no podemos evitar vuestros comentarios morbosos, maleducados y asquerosos cuando pasamos a vuestro lado, no podemos evitar vuestras miradas lascivas, ni que sintáis que queremos abrirnos de piernas cuando en un intento de mantener una mínima educación, somos simpáticas con vosotros.

No podemos evitar que nos llaméis el sexo débil, aunque somos nosotras las que parimos y criamos a vuestros hijos, mientras vosotros os quejáis como bebes cada vez que os da un leve dolor de cabeza.

No podemos evitar vuestros golpes, vuestra superioridad en fuerza, en lo único que sois superiores. No podemos evitar los siglos de religión y cultura machista que juegan en nuestra contra, es más, a veces ni queremos, tenemos la cabeza tan bien lavada que seguimos acudiendo a un Dios creado por hombres ricos para sentir liberación por nuestros pecados de mujeres.

No podemos evitar los matrimonios forzados, mujeres tapadas de pies a cabeza para no ofender al varón, ablaciones, trata de mujeres, esclavitud sexual, niñas que nunca tienen infancia, educación o sueños.

No podemos evitar que sospechen de cómo hemos conseguido un buen puesto de trabajo ni de nuestra capacidad para hacerlo bien, porque somos mujeres. Tampoco la mirada inquisidora de ese compañero de trabajo que se queda hasta las tantas tocándose los cojones mientras, tú, sales a tu hora porque tienes hijos a los que cuidar.

No podemos evitar juzgar el largo de nuestra falda, lo ajustado de nuestro vestido, los centímetros de nuestro escote, así como tampoco evitamos el resto de cánones impuestos para la esclavitud de la mujer: depílate, maquíllate, usa un buen tacón, ponte a dieta para estar esbelta, usa doble push up, ponte faja para meter barriga y subir el culo.

No podemos evitar ser niñas y que te digan que el fútbol es cosa de chicos, no podemos evitar ser madres y que nos toque cogernos la reducción de jornada a nosotras, no podemos evitar frases como “yo es que ayudo mucho a mi mujer”, o “yo es que sin tu madre no sé lo que haría”, porque básicamente no sabes hacer nada.

No podemos evitar que cinco demonios ataquen a una niña sin juzgarla a ella primero, ¿verdad? Perdón, le tengo demasiada estima a la palabra demonio, vamos a dejarlo en retrasados mentales, que es un término más correcto para lo que son.

Son demasiadas cosas las que no podemos evitar, pero cuidado porque un día lo haremos y nunca más seremos el sexo débil, sino simplemente mujeres. Y nunca más se os ocurrirá sentir pena o superioridad hacia nosotras, porque seremos iguales, no físicamente, no en muchos otros aspectos evidentes, pero si en lo más importante: la libertad.

 

Hasta la siguiente entrada. Nos leemos impares!

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By Impar

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