La semana impar

Ahora que comienza la semana y muchos de nosotros estamos preparando las cosas para esta nueva que comienza, he recordado lo mucho que odio los jueves. Sí, los jueves y los juernes también y a todos a los que dicen juernes. La mayoría de terrestres muestran hastío por los domingos por las tardes y los lunes, pero yo enfoco todo mi mal humor en el día central de la semana. Porque yo lo valgo.

Los lunes hay que madrugar y es un coñazo volver al tráfico, la rutina, las prisas, etc… además, como suelo descansar bastante bien los fines de semana y a veces se cambian un poco los horarios, suelo estar con menos horas de sueño porque el domingo no me he podido dormir pronto, pero aún así, mi cuerpo sabe que ha descansado y es mi mejor día productivo. No me cuesta nada estar concentrada, estoy muy creativa y de bastante buen humor. Además tengo clase de yoga a última hora de la tarde y eso me manda a la cama de lo más relajada y feliz.

Los martes, no suelen ser malos pero al igual que los miércoles son días por los que hay que pasar. Si tengo muchas cosas que hacer, mejor que mejor porque un poquito de presión ayuda a la concentración. No me cuesta ir al gimnasio, ni ponerme a estudiar, ni hacer el resto de cosas que hago habitualmente, aunque obviamente se va notando que las baterías de vida (como las que hay en los videojuegos de lucha) van disminuyendo.

Y así, justo con la línea en rojo y parpadeando, llego al jueves, ese terrible día en el que todo pasa a cámara lenta y me doy como tres golpes antes de tomarme el café de por la mañana. Me levanto cansada y continuo cansada durante todo el día, leer un documento y mucho más leerlo en inglés se hace una tarea casi imposible, concentrarse es una palabra desconocida y mi cabeza se niega a ser simpática con la gente que me cae mal (el resto de días hago un esfuerzo y disimulo, los jueves simplemente miro, asiento y doy réplicas geniales cargadas de “ya” “vale” y “como quieras”). A base de jueves interminables he terminado escuchando a mi cuerpo, así que ese día cambio el gimnasio por un paseo o hago cosas en casa. Sí mamá, nunca creí que yo te diría esto, pero hacer cosas como planchar, limpiar la terraza o preparar comida me relajan, no me gustan, pero me relaja hacerlas. Ceno temprano, me preparo una infusión y ni serie en inglés ni leches, me acuesto con el iPad, juego a la granjita y cura de sueño y entonces sí que disfruto del jueves…

El viernes ya me despierto de otra manera, con las baterías totalmente cargadas. Además es el último día de trabajo y  salgo a desayunar con mis compañeros, lo cual hace todo mucho más divertido. Como también quiero dejar terminados todos los asuntos de la semana y preparados los de la siguiente, suele ser un día casi tan productivo como si fuera lunes y si además llega el mail de novedades de Massimo Dutti, mi felicidad es casi completa. Las tardes son enteras para mi, para ir a hacer deporte sin prisas, para ir de compras, para ver los programas de reformas de Divinity, mascarillas en el pelo y sushi para cenar (o cena con los amigos). Así que sí, los viernes me encantan y ningún juernes podrá nunca sustituirlo.

El fin de semana son días buenos porque son días de libertad de horario, no hay despertador, no hay prisa para desayunar y puedes repetir café sentada en la terraza. No hay presión para cumplir con el resto de cosas con el que tienes que cumplir entre semana y aunque hagas muchas cosas, como que se disfrutan a otro nivel, ¿verdad?. Aún así, los domingos por la tarde a mi me gusta preparar la semana siguiente, pensar en la ropa que me voy a poner, organizar comidas, repasar los apuntes y escribir libremente un rato, no mi novela, sino el blog o algún relato o idea suelta. Y en eso estoy.

Me gustan todos los días en general, incluidos los jueves, porque todos los días encuentro algo que me hace reír o decirme “ay oma que gustito”, a veces es una conversación en el trabajo, el momento en el que me meto en la cama pronto y empiezo a quedarme dormida, o cuando veo videos como el de las hamburguesas de Adolfito (sí, sé que estoy muy pesada con Adolfito, pero es que me encanta). La vida es más o menos complicada, según  te esfuerzas en que sea de una forma u otra, hay veces que todos los días son viernes y otras que son jueves y no paras de darte golpes. Pero siempre sabes que después de un día, sea como sea, viene otro y tú eliges cómo quieres que acabe.

¿Cuál es vuestro días más par?

Nos vemos!!

 

Photo by Andrew Neel on Unsplash

 

By Impar

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