Lo que sí se puede hacer

Esta semana ha sido una semana complicada para escribir dado que he estado de viaje por motivos profesionales y ha sido un no parar.  Y también, porque ayer me dediqué a ver Eurovisión. Porque sí, mientras más hortera más me gusta, no tengo otra justificación. Resumen: me gustó la canción de Portugal, pero yo iba con los suecos, si de 26 finalistas sólo hay uno que sabe cómo llevar un traje y la canción es molona, para mí no hay más que hablar.

En la entrada de hoy quería contaros algo que me pasó el viernes. Al regresar de mi viaje, fui al supermercado a comprar un poco de comida y había una campaña de recogida de bolsas del Banco de Alimentos. Cogí un par de bolsas y me dispuse a hacer lo que he hecho otras muchas veces, llenarla con paquetes de legumbres y otros productos perecederos, lo mismo que hacían los que habían entrado justo antes que yo. Entonces recordé la película que había visto en el AVE en el viaje de ida, “Yo, Daniel Blake”, la cual recomiendo porque es un fiel reflejo de nuestra actualidad, y cambié mi selección.

Vivimos en una sociedad que no me gusta, donde todos los días las portadas de los periódicos están llenas de casos de corrupción, de actos terroristas, de partidos de futbol donde niñatos cobran y estafan millones por darle la patada a un balón y parecen héroes, de pueblos que quieren irse, de mujeres que mueren después de un vida llena de humillaciones y maltrato, de accidentes, de cifras incompresibles de paro, PIB, inflación y crecimiento que al final no se traduce en más dinero o trabajo al final del mes. ¿Y qué es lo que hacemos?

Pues algunos han cambiado el sentido de su voto, otros se ponen la mano en el pecho mientras se quejan de todo lo que he enumerado, pero cobran en B todo lo que pueden, otros simplemente esperan que el Real Madrid gane la liga y la Champion y muchos simplemente intentamos sobrevivir en medio de esta locura, intentando que todo lo que nos rodea no acabe con nuestra dignidad, la que todos tenemos por el hecho de ser seres humanos.

Pero lo que más me preocupa son dos tipos de personas en concreto, las que no hacen nada porque nada se puede cambiar y las que hacen aquello de lo que se quejan, a estas últimas ni les voy a dedicar tiempo. No podemos hacer que los políticos dejen de robar, ni los de ahora ni los del futuro, no es una cuestión de echarle cara, es un cuestión educacional y habría que volver a educar a las generaciones pasadas y las futuras y eso es imposible. Pero sí que podemos hacer algo, sí que podemos intentar hacer nosotros las cosas bien, sí que podemos intentar ser mejor persona, mejor jefe, mejor empleado, mejor vecino, mejor ciudadano. No cambiaremos el mundo, pero tal vez cambiemos un poco la vida de alguien y así poco a poco, el futuro sea un poco mejor.

En la bolsa del Banco de Alimentos, metí cosas que son necesarias, pero un poco más caras y que pensé que no sería frecuente que la gente las donara. Incluí, además de lo típico, una botella de aceite de oliva (virgen extra, que es el aceite más sano) para que tuvieran con que cocinar tanta legumbre y además, paquetes de elementos de higiene femenina (compresas, tampax, etc…). No me quiero imaginar lo que es no tener para darle de comer a tus hijos y tener que gastar 4 euros por  paquete de compresas cuando con eso casi puedes hacer una comida. La señora a la que le di la bolsa, cuando se la entregué se emocionó y me dio las gracias por haber hecho una compra pensando en los demás, no sólo en quitarme la culpa con el primer paquete de legumbres. No me sentí mejor, todavía queda mucho por hacer, pero fui consciente de ello.

Voy a escribir una carta a Dani Rovira para decirle que en los próximos Goya proteste por el precio de los Tampax en vez de por el IVA del cine, a ver si sale vestido de menstruación o algo así. Me parece algo mucho más necesario.

Hagamos algo, lo que si podemos hacer.

P.D.: Os dejo al sueco como final…

 

 

By Impar

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