Los zapatos de tu vida

Los amigos son como los zapatos. Los hay de todas clases, para un ratito, para hacer deporte, para estar cómodo, para hacerte sentir más grande, para expresar algo de ti… Parece una frivolidad, pero esta mañana, mientras observaba el calzado de mis compañeros de metro, me he dado cuenta de que al fin y al cabo, los zapatos, al igual que los amigos, son una elección clave en la caminata de nuestra vida.

Al principio, cuando eres joven, tienes muchos amigos y zapatos y todos te encantan. Crees demasiado en la gente y tienes la energía suficiente para aguantar toda la noche con unos taconazos o plataformas. Por supuesto en tu armario hay de todo, tacones, zapatillas de deporte, botas, sandalias, plataformas, botines, bambas, bailarinas… Con el tiempo, empiezas a llevar refuerzo, es decir una bolsa con tus zapatos planos en el bolso para cuando te cansas, o a tu amiga de siempre de refuerzo cuando quedas con alguien que simplemente toleras para un rato.

Han pasado los años y ves la vida de otra forma, ahora valoras más la lealtad y el que no te hagan daño y prefieres tener menos zapatos, pero de más calidad, que te sirvan para estar bien ya sea en la calle, o en casa. Es cuando dejas de comprarte los zapatos de moda y eliges solo los que te van bien a ti. Y esto se acentúa conforme vas envejeciendo o adquiriendo más sabiduría de todo, de la vida, de las relaciones y de las cosas que son especialmente importantes.

Luego están también los zapatos estacionales, los que son perfectos para verano o solo para invierno, también los que sirven para fiestas especiales, como los de flamenca, pero que luego no te pones para el día el día. Claro que tampoco entiendes esos momentos únicos sin ellos. También están los zapatos de trabajo y los zapatos de cuando eres realmente tú, si tienes suerte, pero mucha suerte puedes usar los mismos en ambos momentos. Es complicado a veces, ¿verdad?

He tenido muchos zapatos a lo largo de mi vida. Algunos me siguen quedando bien desde que tengo 4 años, otros los he ido cambiando, porque mi pie ha ido creciendo más rápido que mi zapato, porque han pasado de moda, porque han buscado unos nuevos pies, porque ya no son fuertes para seguir recorriendo el camino de la vida. Pero si algo me siento es muy afortunada, porque todos ellos me han ayudado a ser quien soy, a estar donde estoy, a andar hasta aquí.

Así que a todos mis zapatos, los que estaban, los que estarán y los que siempre están, gracias.

Three-shots / Pixabay

 

La semana que viene continuaremos con nuestro relato «19 preposiciones para estar contigo». Tenéis hasta el domingo para seguir votando. De momento va ganando la opción C, pero aún puede cambiar, depende de vosotros.

Capítulo 4 – 19 preposiciones para estar contigo

Nos leemos Impares

 

By Impar

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