Para una madre impar

 

Todos tenemos la mejor madre posible del mundo para nosotros, con la excepción de que la mía, además de ser la mejor, es la que mejor croquetas y tarta de manzana sabe hacer. Lo siento mucho, todos sabemos que esa es la verdad. Mi madre también es impar.

Mamá, no voy a escribirte un texto largo y lacrimógeno con millones de adjetivos empalagosos para que nos suba a  el azúcar, ya sabes que no soy así. Tampoco te voy a hacer un regalo, de momento, porque vamos a pasar este día separadas, pero cómo sé lo mucho que te gusta que escriba, quiero dedicarte unas palabras.

Los hijos somos unos tremendos egoístas. Consciente o inconscientemente nos tenéis en vuestra cabeza todo el día, todo lo hacéis por nosotros y pensáis que así debe de ser. Puede que nadie os lo haya contado, pero nuestra felicidad empieza en la vuestra, sólo necesitamos saber que estaréis ahí, que podemos contar con vosotros y que estáis bien. No queremos padres que se sacrifiquen, queremos padres que sepan ser felices.

Has sido siempre mamá y a veces nos hemos olvidado de que eres muchas más cosas, que también eres mujer, hermana, hija, una gran profesional y humana. Siempre me dices, tú haz lo que te guste y no te preocupes por los demás. Mamá, haz lo que quieras, lo que te haga feliz y no pienses en nadie más. Mi hermano y yo sabemos que estás ahí y ahora lo único que nos importa es que además de estarlo, disfrutes tu vida, aunque no haya más croquetas… (aunque si dejas como un millón en el congelador antes mejor…). Vive, piensa en ti, sólo en ti, sonríe, baila, viaja, disfruta… y no te preocupes por los demás, no te preocupes por mí. Yo seré feliz si tú lo eres. Deja de ser mamá y sé simplemente tú, el tú que te dé la gana de ser. Sé que no es el día del hijo, aún nadie me ha dicho cuándo cae, pero es el mejor regalo que nos podrías hacer.

Te quiero mamá.

Tu hija impar.

By Impar

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