Reflexiones de una escritora novata

A punto de pasar una semana de la presentación de Querida Sofía, quería sentarme a reflexionar un poco sobre lo que esta experiencia ha supuesto para mí a nivel personal y a nivel profesional.

Ha sido la primera presentación de mi primer libro, de la primera vez que me atrevo a exponer lo que escribo en público. Muchas primeras veces a la vez. Y lo que quiero decir, en primer lugar, es que lo volvería a hacer, que estoy muy contenta de la experiencia. Y cuando digo experiencia abarca desde el minuto 1 en que Sofía nació en mi cabeza, hasta ahora que estoy escribiendo estas palabras.

¿Cosas que he aprendido en este camino? Muchas, pero las principales, me gustaría compartirlas con vosotros. 

La más importante es que tanto en el momento de escribir, como de editar, como de hablar delante de la gente de Querida Sofía, me he sentido muy bien, tranquila, como si fuera lo natural en mí hacer eso. ¿No os pasa que llega el lunes, resopláis porque tenéis que ir al trabajo y todo os estresa? Os preocupa la reunión que tenéis a las 11 por si os pillan en algo que no dominas, o te da pereza infinita ponerte a redactar un informe sobre el tema que sea, o te viene a la cabeza pensamientos como «¿será que nadie quiere hacerme la vida un poquito más fácil?».

Pues a mí me pasa mucho, pero no cuando escribo, no en los momentos que he dicho, allí simplemente las cosas fluyen, hay que trabajarlas, pero no me dan pereza, ni resoplo, ni refunfuño, ni maldigo porque sea lunes y me tengo que poner otra vez a escribir, porque es lo natural en mí. No me da dinero para vivir de eso, pero es lo natural en mí y a lo que debo aspirar, no importa si tardo años, décadas o si nunca lo consigo, pero es la meta, la ciudad Esmeralda de mi camino de baldosas amarillas.

Otra cosa que he aprendido, es que la parte comercial de vender, dar publicidad a tu libro, marketing, redes sociales, etc… no me gusta nada y no es lo mío. Obviamente lo he hecho y lo seguiré haciendo y con toda la ilusión, porque de momento soy yo con mis circunstancias, pero valoro mucho a la gente que se dedica a vender, que se expone diariamente a que le digan que no sin perder la sonrisa, que pelea por un poquito de visibilidad en un mundo, sobre todo digital, donde hemos llegado a ser todos tan visibles, que nadie se para vernos.

Y nos guste o no, hoy hay que saber vender, da igual el qué, pero si quieres estar en el mercado, sea el que sea, tienes que aprender a vender, igual que tienes que aprender a hacer facturas y a llevar tus cuentas. Es el mundo que nos toca. Así que, vender está dentro de las primeras cosas de mi lista de cosas que tengo que hacer/aprender.

Por último, quería hablaros del tema de las críticas, que ha sido mi otra gran fuente de aprendizaje, esta vez a nivel personal. Con Querida Sofía he recibido críticas de todo tipo, la gran mayoría buenas y muy positivas, pero también malas. Y las buenas son un subidon de energía y un chute muy importante que te anima a seguir en la lucha, pero las malas, por muy fuerte que seas, un poquito siempre duelen, no tanto por un tema de orgullo o seguridad, si no por el cariño y el esfuerzo que hay detrás de un proyecto como este.

Obviamente, yo siempre he tenido claro que a todo el mundo no le puede gustar. Esto no se trata de una cosa que se mide y se pesa y no tiene mayor discusión, si no que se trata de si te emociona, si te engancha o no. Y a mi me pasa, hay libros que le encantan a la gente y a mí me han parecido infumables. Aún así, creo que las críticas negativas, por muy constructivas que sean o que intenten parecer, siempre van con un poquito de maldad y eso ha hecho cuestionarme cuando yo he dado críticas malas.

No sé si lo he dicho alguna vez, pero curiosamente las dos entradas más leídas de mi blog son las reseñas que hice de dos libros de Elizabet Benavent que no me gustaron. Esta chica es la número uno en literatura chick-lit en España y está incluso a punto de estrenarse una serie de sus primeros cuatro libros, la saga de Valeria. Hoy por hoy, sigo pensando lo mismo de esos libros que reseñé, pero me arrepiento de haber escrito esa reseña, porque estoy convencida de que detrás también hay mucho cariño, ilusión y trabajo y porque creo que no merece la pena, con absolutamente ninguna cosa y/o persona, que gastemos nuestro valioso tiempo hablando mal de algo que no nos ha gustado o es como nosotros entendemos que debe de ser.

Había pensado en borrar esas dos reseñas incluso, pero me gustaría que con el tiempo este blog mostrase todo el camino que he ido recorriendo, las cosas buenas y malas, los errores y los aciertos, así que se quedarán ahí, con el resto de entradas.

Y esto ha sido todo por hoy. Quería daros las gracias a todos los que acompañasteis en ese día tan especial para mí y a todos los que no estuvisteis me mandasteis vuestro cariño y palabras de ánimo. Me quedo con todo eso.

Hasta la semana que viene. Nos leemos Impares!

By Impar

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