Reseña Misión Olvido

La primera vez que pensé en escribir una reseña de un libro fue gracias a La Isla de Alice, de Daniel Sánchez Arévalo. Me gustó tanto y me pareció una novela tan fresca y diferente, que quería hacer que todo el mundo la leyese.

A partir de ahí, empecé a interesarme en la gente que escribía reseñas y críticas de otros libros, pero nunca me atreví a escribir una propia, en primer lugar porque no tenía muy claro cómo hacerla ni si tendría la experiencia necesaria para hacerlo y en segundo lugar porque hay tantos blogs comentando libros, que pensé que no aportaría nada nuevo. Pero al leer estos blogs y sus reseñas, empecé a encontrarme con algunas con las que no estaba nada de acuerdo, con gente que confundía una buena historia con buena literatura y con otros que elevaban al paraíso 50 sombras de Grey, así que ¿por qué no atreverme yo también a dar mi opinión?

Mi primera reseña la quiero emplear en el libro que he leído durante mis dos primeras semanas de vacaciones: Misión Olvido, de María Dueñas. Es el primer libro que leo de esta autora, aunque sigo fielmente su sección mensual en Elle, y por su forma de escribir sabía, que sería un libro que me iba a hacer pensar. Elegí este libro, por el mismo motivo por el cual escogí el libro del año pasado que me acompañó durante vacaciones (Mi Isla, de Elizabeth Benavent), porque me encantan las historias de mujeres que lo dejan todo para iniciar una nueva historia personal.

Misión Olvido cuenta la historia de Blanca, una mujer de mediana edad que decide poner un océano por medio ante un problema personal y desarrolla paralelamente la historia de Andrés Fontana y Daniel Carter, en la España franquista, a través de su trabajo como investigadora en una Universidad de California.

De las cosas que me gustan del libro, lo primero de todo, la forma de escribir de María Dueñas. Hay párrafos que al leerlos te quedas ojiplática (creo que esta palabra no existe en la RAE), porque descubres que una persona ha sabido expresar con palabras un sentimiento o una sensación que tú llevas días, tal vez años, dentro de ti sin ponerle nombre. Me gusta el personaje de Blanca, más que nada sus imperfecciones y miedos, tan normales, tan reales. También he leído con especial interés la historia familiar de Andrés y la descripción de España a través de Daniel. Creo que hay mucho de nuestro país, de cómo somos, de cómo fuimos hace 50-60 años, que aún no se ha escrito y que tiene que contarse para entender nuestro presente.

Lo que menos me ha gustado creo que ha sido el personaje de Daniel y el personaje de Rebecca. En realidad, no es que no me hayan gustado, de hecho es casi imposible no enamorarte de él o quererla a ella como tu mejor amiga para siempre, pero desde mi punto de vista están demasiado idealizados, demasiado perfectos. Todos los demás personajes muestran alguna debilidad, miedo, algo oscuro o algo demasiado brillante, pero ellos no y sobretodo en él, echo en falta más humanidad, menos perfección.

Si tuviera que ponerle una nota, como historia tendría un 7 (porque el final es el que te esperas), como obra literaria un 9, porque es un delicia leer las reflexiones de sus personajes. Si tenéis unos días libres, o simplemente estáis en una de esas fases en las que te replanteas tu vida, es un buen libro para despejar tu mente y para ordenarla.

Para finalizar tres de mis trozos favoritos del libro:

“Te dije que a las cosas hay que darles siempre el final que necesitan aunque resulte desolador, para que todo termine curándose sin dejar cicatrices”

“Ante las jugadas que el destino nos pone insospechadamente por delante, a veces no se puede aplicar la razón. Solo entonces fui consciente de que nada había terminado. De que, de hecho, casi todo estaba todavía por empezar.”

“Y la compasión no es más que querer ver a los demás libres de sufrimiento, independientemente del sufrimiento previo que ellos pudieran habernos causado a nosotros. Sin rendir cuentas, ni volver la vista atrás”.

Hasta el siguiente libro, Impares.

 

 

By Impar

1 Comment

  1. Niña diferente

    De María Dueñas sólo he leído su primera obra, pero trama aparte, me pareció que tenía un estilo personal y muy cuidado. Si tienes en cuenta que únicamente ha publicado tres libros, ya es para reconocer ese mimo a la hora de escribir. Muchos tienen un superventas y a partir de ahí se dedican a hacer libros como churros aunque sean eso, churros. Así que me agrada que esta autora respete su estilo y a sus lectores.

    Por cierto, de los tres fragmentos que apuntas, el primero me ha dejado fría.

    Besicos.

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