Las cuentas de la vida

Llueve, y mientras Marta observa como el agua cae tranquila, piensa que la vida es como el tiempo, imprevisible.

Planificamos cómo será todo, nuestro futuro laboral, económico, personal y familiar, esperando que todos los días sean días de sol y cuando menos lo esperas llueve, o cae una tormenta o viene un huracán que arrasa con todo. Y no puedes hacer nada, sólo enfrentarlo.

Cogió un lápiz y un bolígrafo y empezó a hacer cuentas, las cuentas de su vida. Había esperado durante tres largos años que Javier le pidiera matrimonio. Dos años más para celebrar la boda perfecta. Tres hasta que nació su hijo. Ocho hasta que le dieron el ascenso. Tres más peleando contra el cáncer de su madre esperando un desenlace. En total, 19 años en los que nunca había llegado a ser feliz, porque siempre pensó que tras la espera vendría la felicidad, pero sólo venían nuevos aplazamientos.

Su siguiente deadline era la finalización de la hipoteca, dentro de 13 años. Cuando estuviera pagada tendrían más dinero y podrían… ¿podrían qué? ¿vivir más relajados? ¿Hacer más cosas juntos? ¿Disfrutar de un hijo que ya no estaría en casa? Marta rompió la hoja en trozos y la tiró a la basura. Decidió que no iba a retrasar su vida más. Sin embargo al mirar por la ventana y ver que la lluvia caía con más fuerza, decidió que por esperar a que volviera a salir el sol, tampoco pasaba nada.

Y eso fue lo que sucedió, nada.

Fotografía: unsplash.com

 

 

 

 

 

By Impar

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *