La usurpadora

Hoy, jueves, que como todos sabéis es el día que menos me gusta de la semana, a las 9 de la noche, he cerrado el ordenador y me he plantado: «No trabajo más, necesito un ratito de desconexión».

Así que me he sentado con una buena infusión en el sofá y he cogido la revista Elle que había rescatado un rato antes del cajón. Antes he mirado Instagram y he publicado una foto en los stories, con mi cara de jueves, pero con un filtro casi de domingo soleado, porque sí, porque tenía ganas de verme guapa.

Luego he pensado que si utilizas filtros en Instagram, eres objeto de crítica porque no estás mostrando a la mujer real que hay en ti y claro… el nuevo feminismo es de belleza real, así que… así que nada, llevo trabajando desde las 8 y media de la mañana sin parar, puedo meterme por donde me quepa el nuevo feminismo y simplemente recrearme en sentirme un poquito más guapa.

Después, móvil en modo silencio y revista solo para mí. Al principio la compraba por los looks, la moda y las muestras que te daban. Ahora reconozco que lo que más me gustan son sus secciones fijas, en especial la de María Dueñas, que siempre es lo primero que leo junto con la entrevista del final.

Después me he ido a la editorial de la directora de Elle en España. Trataba sobre la influencia de mujeres profesionales en las carreras que después adoptaban las niñas. Y no me ha gustado. Una vez más el nuevo feminismo, el que intentan imponernos con calzador.

Hoy en día parece que solo eres una super mujer si eres ingeniera, científica, deportista, artista… y que esas son las carreras que deben alumbrar el camino de las niñas de ahora, que serán las mujeres del futuro. Si eres dependienta, limpiadora, modista, cocinera, entonces no… ya no eres una mujer de las que gustan ahora… y si quieres ser ama de casa??? Huye de este siglo, no puedes, tienes que ser muy mujer.

Pues bien, en mi familia, sin ninguno de esos referentes, fuimos las mujeres las primeras en ir a la Universidad, apoyadas por nuestras madres y nuestro padres. Porque los dos querían algo que ellos no pudieron muchas veces hacer: elegir, decidir.

Yo no quiero que nadie le diga a «Little D» lo que tiene que ser o dejar de ser, demasiado tiempo nos han dicho cuál nuestro sitio en la sociedad. Pero tampoco nosotras mismas debemos de imponernos esos roles. No es más mujer una científica que aquella que decide quedarse en casa a cuidar de sus hijos, una bombera que una pastelera, una arquitecta que una modelo. Lo importante no es lo que seamos, si no que podamos elegir con libertad lo que queremos ser y tengamos las mismas oportunidades para conseguirlo. Pero ojo! También las mismas obligaciones… que eso parece que se olvida.

Tampoco tenemos que usurpar el papel de un hombre. Ahora resulta que tengo que dejar de ver a Daniel Craig como James Bond, porque 007 tiene que ser una mujer y no hablemos de lo que piensan hacer con Thor ¿En serio somos tan cortas de miras que no puede haber espías o super heroínas con un nombre y personalidad propias? ¿Eliminamos a todos los personajes masculinos de golpe para destacar nosotras o escribimos nuestros papeles de aquí en adelante?

En mis 39 años, he vivido muchas situaciones en las que el machismo reina, sobre todo en las direcciones de las grandes empresas, me ha dado miedo llegar sola a casa, he tenido que parar a más de un baboso que ha confundido el ser educada con algo más, me han juzgado por no estar casada y no tener hijos, en fin… El machismo es una realidad, existe y lo promueven tanto hombres como mujeres.

Pero jamás pensé que nosotras mismas lucharíamos por demostrar ser feministas, que nos juzgariamos por querer ser femeninas, por ponernos guapas para nosotras pero también para gustarle a un chico, por querer ser ama de casa o desempeñar una profesión «de mujer», por usar tacones opresores o sujetadores del patriarcado. Y si una niña quiere ser princesa… por favor no… síndrome de Estocolmo.. ¿really George?

Es jueves, estoy cansada, pero contenta porque por fin he sacado un ratito para escribir y lo he hecho. Así que voy a publicar sin más, sin corregir, perdón por las faltas de ortografía, pero… voy a usurpar mi cama.

Nos leemos Impares!

P.D.: Antes de irme… un pequeño homenaje a la gran Gabriella Spanic, protagonista de «La Usurpadora» en su gran papel doble de Paola y Paulina… porque sí, a mí de siempre, me ha gustado mucho leer, escribir y ser una sabelotodo, pero también me flipan las telenovelas y ver al marido de la Pataki (apellido imposible) como Thor.


Facebook


Twitter


Wordpress

By Impar

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.