Hablemos de cuando las cosas pasan

Hablemos de cuando las cosas pasan, pero las cosas normales, aquellas que crees que son difíciles (no imposibles) y de pronto suceden. Bueno en realidad de pronto no, después de mucho esfuerzo y sobre todo mucha ilusión detrás. 

Y es que estas dos últimas semanas parte de esas cosas han sucedido y estoy muy contenta, porque miro atrás y hace unos meses o incluso unos años no veía muy probable que nada de esto pasará. Son cosas tontas, no penséis que he dado un braguetazo o me ha tocado la lotería, pero quiero compartirlas porque son el reflejo de que cuando te pones y le echas ganas a las cosas, se logran.

Uno de mis objetivos del 2019 fue sacarme el C1 por Cambridge. Pues bien, en febrero hice por el examen y hace unos días obtuve el resultado: aprobé y además aprobé bien. También estudié y estudié mucho, sobre todo los dos últimos meses hasta que hice el examen. Pero no solo eso, el aprobado fue el resultado de un año entero de clases con Cheryl, mi profesora particular, que también fue la culpable de que aprobará el B2 hace 4 años, de ver hablar y escribir mucho inglés en el trabajo, de ver todas las series y películas que podía en Inglés… Es decir, de un cúmulo de muchas pequeñas acciones que se han alineado hasta que he alcanzado el nivel que necesitaba para aprobar el examen.

Otro de mis logros ha sido deportivo, este no es muy espectacular, pero me puse un objetivo de dureza y revoluciones en la bicicleta de mis clases de spinning, que tenía que alcanzar para el 30 de junio y el sábado pasado lo alcancé, no sin sudor, no sin aguante y no sin muchas ganas de querer bajarme de la bici y asesinar al monitor cada vez que gritaba «Un poco más». Pero ahí estaba, casi al borde de un «no puedorrrrr no puedorrrrr», consiguiendo el número mágico.

Y por último, y además puede que sea lo que más ilusión me hace de todo, es que con motivo del día de la mujer trabajadora, voy a dar un par de charlas en el Instituto Jabalcuz de Jaén, para contarles a los chic@s mi experiencia profesional y mi experiencia como escritora. Dar esas charlas no ha sido consecuencia de un gran esfuerzo, si no la buena voluntad de una gran amiga mía, pero tener algo de lo que poder hablar, sí que ha sido la suma de muchas experiencias y me he dado cuenta de ello al preparar la charla. No sería quién soy sin todos mis aciertos, pero sobre todo sin todos mis fallos, equivocaciones y errores. No conocería a la gente que conozco si no hubiera tomado los caminos que me han llevado hasta aquí. Y no habría escrito Querida Sofía, ni todo este blog sin la suma de todo eso.

Pero sin duda alguna, no me habrían llegado a pasar ninguna de estas tres cosas, si no hubiera creído que podía lograrlas y hubiera dado cada día un pasito más para acercarme a ellas. Infravaloramos el poder de los pequeños pasos, de no llegar de golpe, si no de cada avanzar poco a poco. Es probable que nunca sea una escritora famosa y reconocida, pero el primer paso, el de escribir ya está hecho, y el segundo, el de publicar también, ahora solo faltan los miles de pasos que vienen después sin perder el buen humor y el ánimo por el camino, porque lo importante no es la meta, si no el caminar.

Así pues, os animo a dar esos pequeños pasos, pequeños sí, pero constantes para estar más cerca de las cosas que queréis. Nada es imposible de conseguir, pero recordad, la meta no es llegar, es recorrer cada sendero disfrutando del paisaje, ¿lo andamos juntos? 

Nos leemos Impares,

Photo by Jess @ Harper Sunday on Unsplash

By Impar

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