Política actual para dummies

Algunas personas me han pedido mi opinión sobre lo que está pasando ahora en Cataluña y en vez de explayarme contando lo que pienso del tema, aunque no pienso demasiado en ello porque realmente creo que hay problemas más importantes, os voy a contar lo que yo creo que está pasando con un ejemplo.

Imaginaos un piso de estudiantes donde conviven 5 chicas. Cada una tiene su dormitorio y pagan el alquiler en función del tamaño del dormitorio y de si comparten con más o menos personas el baño y luego los gastos comunes se reparten entre todas (luz, agua, gas, internet…) porque asumen que más o menos todas gastan lo mismo. Vamos a ponerles nombres a las chicas: Madrid, Navarra, Cataluña, Andalucía y Canarias.

Madrid y Cataluña que son las que tienen los dormitorios más grandes, como se llevan muy bien y son las que pagan más, dado que tienen más espacio y sólo comparten baño entre ellas, son las que lideran la casa. Ellas deciden dónde se hace la compra, la empresa de telefonía que se contrata, hacen el reparto de tareas, etc… y claro, el que reparte se lleva la mejor parte, pero aún así, la convivencia es buena y pacífica porque las otras no se quejan. Llega un día en que Navarra, Andalucía y Canarias deciden involucrarse más en las compras, las tareas, cómo se reparten etc… y a base de participar más, se hacen muy amigas también de Madrid. Cataluña se siente desplazada, su opinión ya no es tan importante como era antes y está perdiendo algunos privilegios, de hecho está indignada porque le ha tocado hacer la comida los viernes y a ella los viernes le gusta irse de copas.

¿Qué es lo que sucede? ¿Decide Cataluña hablar con sus compañeras para ver si alguna le puede cambiar el turno? No. Cataluña se enfada y empieza a decir que le están robando, que no es justo que ella tenga que pagar más mientras las otras tres pagan menos. Canarias le recuerda, que si paga más es porque tiene un dormitorio de matrimonio, con armario empotrado, mientras que en las tres habitaciones pequeñas hay camas de 90 con una cómoda del Ikea que se han tenido que comprar ellas.  Pero Cataluña, sigue empeñada en el robo y por supuesto continua sin decir que lo que realmente quiere es que le cambien el turno de comida.

Como no se sale con la suya, amenaza con irse del piso, pero realmente no quiere irse porque sabe que en otro piso no va a estar igual de bien, así que dice que va a dejar de pagar el alquiler y los gastos, pero que ella sigue allí viviendo y usando internet, Netflix, la piscina de la urbanización, aprovechando las ventajas comunitarias, etc… El resto de amigas le dicen que eso no es así, que si quiere seguir viviendo en el piso y disfrutando de las ventajas, tiene que contribuir como todas o si se quiere ir, se tiene que ir a otro piso. Pero claro, este piso le pilla cerca de la Universidad, cerca del gimnasio y de sus amigos y si se va, tendrá que cambiar de Universidad e irse probablemente a una más cara, a un nuevo gimnasio donde su profesora de yoga no será igual de buena y sus amigos ya no serán los chicos pijos de la ciudad, sino que tendrá que ver con quién encaja, porque sus compañeras ya le han advertido que si se va, no la van a dejar que sigan saliendo con su club, ya que les dolerá mucho perder su amistad y como dice la canción: Cuando cruces esa puerta todo, todo, acabará… (Si te vas de Jeannete, soy una chica antigua, lo asumo)

Cataluña sabe que lo que propone no tiene ni pies ni cabeza, porque a ella le gustaba su vida, le molaba cuando Madrid le pedía opinión para todo y criticaban por detrás al resto y le gustaba poder mandar un poquito, pero cree que presionando, puede que Madrid le haga concesiones. Madrid, en cambio, sabe que si cede, el resto de chicas también le van a pedir cosas y además si Cataluña se salta las normas del piso, ¿por qué no el resto? La convivencia sería entonces un infierno y perderían muchos beneficios, ya no podrían quedar para cenar juntas, ni estar suscritas a la cuenta familiar de Spotify, ni beneficiarse de la ayuda para jóvenes que su casero (UE) les da… Conclusión: no puede ceder, las normas, establecidas por las cinco, son las que son.

Todos están enrocados. Cataluña entonces, decide que va a presionar contándole a los vecinos y a sus amigos que el resto de chicas se aprovechan de ella, que ella paga más que las otras tres, que Madrid es autoritaria y una bruja, que Andalucía es una floja, Navarra una sucia, Canarias lentita… Mientras tanto, Andalucía, Canarias y Navarra, que están hasta el mismo toto de Cataluña, porque ellas sólo quieren estudiar y una buena convivencia, empiezan a desear que Cataluña se vaya de una vez del piso por no seguir aguantado sus tonterías, pero en el fondo, saben que es buena persona y les gustaría que todo regresara a una situación de equilibrio.

Los vecinos y amigos, ante la situación, que empieza a afectar a su vida social, se posicionan. Algunos advierten a Cataluña que lo que está haciendo no está bien y que si sigue con la idea de irse, dejarán de jugar con ella. Los que sólo han escuchado la versión de Cataluña, se ponen de su lado y acusan a las otras chicas de opresoras y malvadas. Los que sólo han escuchado la versión de las otras chicas, quieren que expulsen a Cataluña y vendan sus cosas en el wallapop y a la calle. Y en esas estamos.

Conclusión: que como nadie se ha parado a hablar, nadie sabe que lo que realmente quiere Cataluña es irse de copas los viernes con sus amigos y no cocinar, y que tiene resquemor porque ya no es la favorita de Madrid. Si lo hicieran y realmente hubiera diálogo sincero entre las cinco chicas, entenderían todas, que las decisiones entre 5 son mucho mejor que las decisiones de una, dos, tres o cuatro, que así no haría falta favoritos,  y los viernes se marcarían un Telepizza y después se irían de copas todas juntas, que eso y que te sujeten el pelo mientras echas la papa gorda, une mucho.

Así que nada, esta es mi opinión de lo que está pasando. Al final todos queremos lo mismo, vivir bien, una buena salud y educación, poder trabajar y que se premie el esfuerzo, no el choriceo, ni ser amigo de fulanito y menganito. España no os roba, os roban vuestros políticos, lo mismo que en Andalucía nos roban los nuestros, pero lo que hay que hacer es plantarse y decir: oye vamos a mandar al carajo a todos los chorizos de una vez y vamos a sentarnos para hacer una buena reforma, poner controles y medidas para que no pase esto más. Pero no, nos enfrentamos y caemos en la misma piedra una y otra vez, y en vez de apartar la piedra, la hemos adoptado y le hemos cogido cariño.

Hablemos, si todos queremos ser felices, no debe de ser tan difícil…

Photo by Bruce Dixon on Unsplash

By Impar

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