Con brackets y a lo loco – Capítulo 5

Aunque realmente esta entrada debería llamarse, sin brackets y con mucho dolor, capítulo y final, porque como pase muchos días como los de hoy, me bajo de la vida.

La historia es la siguiente: hoy, después de un año y 2 meses me han quitado los brackets. Hasta ahí todo puede parecer bonito y feliz, pero no, además de quitarme los hierros, que es un poco molesto, me han hecho más cosas. Tenía un diente aún de leche, justo en mitad de la parte inferior de mi boca, que me han quitado y me han puesto un implante.

Para los que no estéis muy familiarizados, un implante consiste en una operación de dos partes, la primera en la que te meten un tornillo en el hueso, el cual luego cosen, y la segunda en la que cuando todo cicatriza y arraiga te ponen un diente similar a los tuyos sobre el tornillo. Yo he hecho hoy la primera parte, solo que para no parecer el Peito me han puesto un diente de pega pegado.

Cuando salgo de la clínica, con una bolsa llena de colutorios, cremas, consejos y una receta para antibiótico, noto que me empieza a doler. Me voy directa a la farmacia a por lo que me han recomendado y en cuanto llego a casa me pongo frío en la zona. Porque otra cosa no, pero yo obediente soy un rato. Pues ni aún así, ni con frío ni drogas se iba el dolor.

Después de la hora de la comida, en la que por supuesto no he comido, porque no estaba mi boca para añadir dramatismo, me da por mirarme en el espejo y veo que tengo toda la férula de la parte de abajo (porque sí, te quitan el aparato metálico, pero tienes que seguir llevando algo), llena de sangre. La quito para limpiarla un poco y me llevo medio diente con ella.

Total, que yo rabiando de dolor y a las 4 de la tarde, tiro de nuevo para la clínica, donde han reconstruido mi desastre, lo han reforzado y han aflojado un poco la férula para que no me apriete mucho los primeros días. También me han recomendado una droga un poco más fuerte que la me estaba tomando y la verdad es que ha sido mano de santo, porque ahora me sigue molestando, pero mucho menos.

Así que una vez medio superado el dolor y la escalofriante imagen de verme con medio diente, he intentado estar activa toda la tarde, más que nada para tener la mente enfocada en otra cosa que no sea «que mierda más grande es esto». Y aquí estoy, mucho más pobre que cuando comencé el día, porque para ser un pedacito de cuerpo pequeño, no veas lo que cuesta arreglarlo, con mi paquetito de hielo puesto y rezando para no se vuelva a caer el diente y pueda estar medio decente para la presentación de Querida Sofía.

No quiero ser muy pesada con el tema, pero os recuerdo que Paola de Bicheando Libros y yo, estaremos el próximo viernes 24 a las 6 de la tarde, en el salón de actos de la Biblioteca Provincial de Jaén, presentando mi primer libro «Querida Sofía» y espero veros a muchos de vosotros.

Y nada más, voy a coger mi ratoncito con mi último diente de leche y lo voy a poner debajo de mi almohada, a ver si llega el ratoncito Pérez esta noche. Y si no llega, lo llevaré también a Jaén, que era donde me tenía ubicada anteriormente.

Nos leemos y nos vemos pronto Impares!

By Impar

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